En el taller preferimos decir de entrada qué hacemos y qué no. Estas precisiones evitan malentendidos cuando alguien consulta por una brújula, un cabo o una polea, y también cuando pide algo que directamente no fabricamos.
Piezas funcionales, no réplicas de vitrina
Cada objeto sale del banco probado y documentado. No vendemos reproducciones decorativas ni piezas pensadas solo para exhibición: si una brújula o una polea no puede usarse a bordo, no forma parte del catálogo.
Medidas y materiales, siempre declarados
Cuando publicamos una pieza indicamos madera, metal, tratamiento y dimensiones reales tomadas con calibre. Si un lote cambia de proveedor de bronce o de cáñamo, lo aclaramos en la ficha en lugar de mantener una descripción vieja.
Sin instrucciones de riesgo
El contenido histórico y técnico del sitio es de consulta. No damos procedimientos de navegación, cálculos de seguridad ni pasos de maniobra que puedan exponer a alguien. Para eso están las escuelas y las autoridades marítimas.
Sin promesas de rendimiento
No afirmamos que una pieza mejore la velocidad, la estabilidad o el comportamiento de una embarcación. Describimos construcción, materiales y cuidados. El desempeño depende del casco, del aparejo y de cómo se use cada herramienta.
Trazabilidad y reparación
Guardamos registro del origen de maderas y metales, y de los ajustes hechos en cada pieza. Si algo se desgasta con los años, se puede volver al taller para revisión o recambio de componentes en lugar de reemplazar el objeto entero.
Alcance del taller
Trabajamos sobre pedido y con stock limitado. No somos un depósito ni un distribuidor: cada consulta se responde a mano por teléfono o correo, y ahí se confirma qué hay disponible y qué conviene encargar.